JoséAntoniovs.Kast
Una columna sobre las contradicciones entre José Antonio Kast como opositor y como Presidente frente al alza de los combustibles, el uso del MEPCO, la disciplina fiscal y el impacto de estas decisiones en la clase media chilena.

“Este gobierno es bruto, ciego y sordo frente a la realidad que viven los chilenos.”
Con estas palabras, José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, se refirió a través de su cuenta de X el 4 de abril del 2023 al gobierno de Gabriel Boric, luego del anuncio de un proyecto que aumentaba el impuesto específico a los combustibles. Hoy, ya como Presidente de la República, Kast adoptó una decisión cuyo impacto sobre el precio de los combustibles fue considerablemente mayor al que entonces calificó como un “golpe letal”.
De haberse concretado el proyecto de 2023, el aumento proyectado en el precio de los combustibles habría sido considerable. Sin embargo, seguía siendo significativamente inferior al alza registrada este año tras la decisión del actual gobierno.
Quizás era otra de sus metáforas, pero resulta difícil no advertir la contradicción. El Kast que desde la oposición criticó en reiteradas oportunidades cualquier alza en el precio de los combustibles terminó, ya como Presidente, permitiendo que una parte importante del incremento internacional del petróleo se trasladara directamente al bolsillo de los chilenos.
Trabajando, ¿para quién?
El actual eslogan del gobierno, “Trabajando para usted”, parece ser una metáfora más. Frente al alza internacional del petróleo provocada por el conflicto en Medio Oriente, el Ejecutivo optó por privilegiar la sostenibilidad fiscal antes que suavizar el impacto sobre los consumidores.
La explicación oficial apunta precisamente a la necesidad de evitar seguir financiando el MEPCO en los niveles anteriores. Sin embargo, esa decisión contrasta con el propósito para el cual fue creado este mecanismo: amortiguar las variaciones bruscas del precio de los combustibles y evitar que shocks internacionales se traduzcan directamente en mayores costos para las familias y en presiones inflacionarias.
En este sentido, la comparación con 2022 resulta inevitable. Tras la invasión rusa a Ucrania, el precio del petróleo Brent alcanzó niveles incluso superiores a los registrados este año. En esa oportunidad, el gobierno optó por mantener el funcionamiento del MEPCO, financiándolo mediante un recorte del gasto público.
Nadie sostiene que gobernar sea sencillo ni que existan soluciones gratuitas. Sin embargo, si la respuesta ante cada crisis internacional consiste en trasladar el costo a la sociedad, cabe preguntarse para quién está trabajando realmente el gobierno.
Aunque el deterioro económico responde a múltiples factores, un aumento de esta magnitud en los combustibles inevitablemente encarece el transporte, la producción y el costo de vida. El Imacec de mayo, con una variación promedio de -0,7% en lo que va del año, refleja un escenario complejo que medidas de este tipo difícilmente contribuyen a aliviar.
En su intervención ante el Consejo General del Partido Republicano, Kast afirmó que “hoy en todos los países miran lo que hicimos”. Puede que tenga razón. La verdadera discusión no es si nos miran, sino qué es exactamente lo que están mirando. ¿Nos miran con admiración o como una advertencia? ¿Como un modelo de disciplina fiscal o como el país que decidió que fueran las familias quienes absorbieran el costo del alza del petróleo?
“Salgan a la calle, despierten!”
Con ese llamado José Antonio Kast cerró su publicación en X en 2023. Tres años después, quizá esas palabras sigan siendo válidas. El entonces opositor se presentaba como un férreo defensor de la clase media frente a un alza en los combustibles que finalmente nunca se concretó. Hoy, resulta inevitable preguntarse qué le diría ese Kast opositor al Presidente Kast. Por momentos, la escena recuerda a Stefan vs. Kramer: un personaje enfrentado a otra versión de sí mismo. La diferencia es que esta vez no se trata de una comedia, sino de decisiones que afectan directamente a la sociedad chilena.
El gobierno ha insistido en que heredó una situación económica compleja. Es posible. Pero, a más de cuatro meses de asumir, las decisiones y los efectos que estas provocan en la población ya son propias. En marzo, Mario Marcel fue categórico: “nosotros no nos dedicamos a culpar al gobierno anterior. Nos dedicamos a trabajar”. La frase cobra especial vigencia cuando el relato de la herencia comienza a sustituir la explicación de las decisiones del presente.
Gobernar exige tomar decisiones difíciles. También exige hacerse cargo de ellas. Cuando las circunstancias cambian, es legítimo cambiar de posición; lo que no resulta legítimo es actuar como si nunca se hubiera sostenido exactamente lo contrario.
Al final, esta no es solo una historia sobre el precio de los combustibles. Es la historia de dos Kast: el que desde la oposición denunciaba un “golpe letal” contra la clase media y el que, desde La Moneda, terminó justificando una decisión de consecuencias aún mayores. La pregunta que queda abierta es cuál de los dos representa realmente al Presidente de Chile. O quizás cuál de los dos era, en realidad, una metáfora.